Las prostaglandinas hacen crecer la pestaña, pero oscurecen el párpado y suelen irritar. Nuestro suero usa péptidos en su lugar: nutren el folículo y fortalecen el vello sin ese efecto secundario. En un seguimiento a 90 días, las pestañas mostraron más densidad y longitud. La misma evidencia de ÁNIMUS, aplicada a tu mirada.